£élS^¿S¿5g 14 OCTUBRE DIRECTOR, D. JOAQUÍN GARCÍA TORRES. ^ADMINISTRADOR, D. TOMAS BENE1TO. § § § § OFICINAS: JUAN ULLOA, 25. PERIODICO i^JJRKO, U'ílBÁMO Y-F-ESTIVQ. § § § § § § § § § § §J PRECIOS: EN CABRA. UN ^ES. O'SOC.TS, FUERA, TRIMESTRE, 2 PTAS. § § § § § PAGO ANTICIPADO. § § Es el semanario de mayor circulación de Andalucía. Cuadro de tramposos «vivos» que no pagan los recibos. D. Antonio Duarte Pérez, de Madrid. > Alfonso Jiménez Cruz, de Madrid. * Francisco Gil y Acebedo, de Jaén. i Julián Muftiz Calero, de Motril. » José Molina y Rico, de Yecla. (Se continua! á en el número próximo, en el que quizás nuestros lectores vean nombres que resücilan los muertos.) ' — Está apagao, —Echa una guiesca. — Allá va. Signe contando. — Pus señor: suponte tú, Frasquillo Paubla, que yo me juí de Cabra y que gol vía al remate de un montón de años. ¿Sabes? Güeno, pus al entrar por la suidá me queé espantao lo mesmo que si hubiá visto á mi pae, que^esté en gloria, bailáse unas sevillanas; ques desir: que estuve tentao por golveme p'atrás, porque me crei, chiquiyo, que aquel no era mi pueblo ni manque un santo me lo hubíá jurao con las lágrimas saltás. —¿Pero qué pasaba, Regorio? Ya meestás metiendoencudiao. —¿Que, qué pasaba? ¡Cállate hombre! Si tú hubiás visto por tus sojos, como yo lo vide, la treformasión que había suírío Cabra, te queas muerto con la boca albierta y los ojos esencajaos y disiendo: < ¡Ole ya! > ¡Vaya una cosa bien apáñá y vaya un, pueblo bien ornaguisao, y vaya VÍVÍI la gente como los sángeles y eohosté alegría, y echoste tranquelidá y echostó de tóo! Vaya: lo que se llama una balsa de pringue. — Pero gúeno, á tóo esto toavía no has dicho ná, y ya llevas que ni más rato. Eres el tio más pesao, pa contar cualesquiera cosa, que come pan. ¡Me río yo, si juás pedricaor! — Las cosas, Frasquiyo, por su sitio. Ca cosa quió lo suyo y á lo que se cuenta hay que darle su aliño: pa algo inventó Dios los vocablos el tiempo y las faoultaes. —Santos y mu güenos días mos-dé Dios, Regorio. ¿Cómo sigue ese cuerpo? --Asin, asin. Toma anea. — Paese que estás mas pajiso y más chupao que el domingo pasao ¿como es eso? — Too es de anoche á esta parte. Tú no te pués íigural lo de apriesa que ensoñé anoche, Frasquito Paubla. — ¿GHieno ú malo? — De too* Pero lo que ensoñó anoche no lo ensueñas tú ni en un verano entero. —¿Pero liay veranos capaos? —Los haiga ú no, la cosa es que tal he ensoñaO, que estuve si aaíftnejoü noamanejo, de la tirantes que me dió en la tabla del pecho, Frasquillo. ^-¿Pero que ensoñates? Toma; lía un sigarro y cuenta. Pus verás. Me trujo esa un plato é cachorreñas que apetesí á primá noche, y apenas me entró en el estógamo aquella suavidés, del caldo y aquel calentor tan güeno, me dió una cosa asin como si estuvía en el treato y me queé fritico, fritico de soñarrera. Pus señor, que apenas me qué en aquél ser me en-: cóntré montao en el tren, de güelta de una suidá mu lejos y venía^-á Cabra, endespués de mimcíio tiempo de usensia. Dame candela. — ¡Juera alicantinas! ¡Al grano! — Pus na: que, como te iba disiendo, me jaló el pueblo completamente güeltó del re- Ya no había tristesas, ya no había dijustos; toitico caminaba pbr su sitio, había trabajo pa too erínundo, la comía an^ daba IUU barata; él sol estaba más alegre, «La Peña» estaba atestá de jente,;la lu» eléctrica alumbraba más, ¡Jasta en el A y n rita ú\ iento había dineros h — ¿Y eso á que obedocÍM, ¿había caío la lotoría? ¿Era quisás la güeña cosecha? ¿O era que lo» méicos que venían de juera habían bajao la tarifa? — Na deso, na deso. La fólisidá vonía de otra cosa que tú no inoras. — ¡Ah, ya caigo! ¡Qué habían qnitao el tablao de la música! — ¡Cah! ¡¡¡Que se habían ío los BejiguerosÜ! Crónica local ¡ÍJp 0;{,-- .V'.;d 17 ib | Ú&Vf'í. fiiíj ^fiá . * Comienza el mes de Oetubr» . y aún las tendidas y ondulantes faldas^ a v. (jue el lozano verdor reviste y cubro cual manto recamado de esmeraldas,» dijo un cuasi paisano y erucliÉo'pbeta, cantando el dichoso mes que nos distrae y que nos emociona con sus tormentas, beneficiosas para nosotros y, tristísimas y desagradables para aquellos, Las horribles inuridaciones que han desolado y sumido en Ui miseria á numerosos comerciantes residentes en Má:iaga, á humildes familias que" no tenían !: más . capital qu sus mezquinos ajuares, en nuestro pueblo no han conseguido hacer valsa; aquí han beneficiado al fruc' tífero olivo, consuelo y alivio de nuestra pequeña patria; rancho abundante del humilde proletariado.- Gracias también á que los delegados de^la comisión provincial no han .>con- . seguidó los fines que se proponían' de intervenir los fondos del municipio no habiéndolo hechó rViás que: de un -veinte y cinco por ciento. Desconocían: por completo una resolución inédita que les ha hecho un pié agua á los ejecutivos Cólera y compañía, pesadilla constante dé los señores concejales. Tres ó cuatro notas alegres nos quedan en el mes dichoso de la caída de las hojas; la subida de la Virgen á su ermita, donde debe estar; la del célebre lagarto, organizada por la simpática comisión de festejos, y quizá la postulancia estudianlil por el «Centro filarmónico egabrensc,» en beneficio de los damnificados por la catástrofe de Málaga, y' sin nada más que contar po.i hoy, y, lamentándola nota necrológica de la semana en que trés queridos pai* sanos han pasado ^ mejor vida, llenando dé luto y trksteza á sus antei *ale-. gres hogares, en que gimen sus desconsoladas famili.is. .': '.,/!' .'>,"•! fifí. HOJÍííttfj iínl >. (..¿x-l,. Q '«HHC- -;w-ÍHC* <5KH€>- >H¡H«><*4*><» Mü'I'vl '-. ' fí MIS CHATOS. Plugo al populacho, en virtud de capricho ó de otra feuerte de ejercicio mental, poner por mote ó falsonombre, ,á cierta vasija de vidrio transparente y hueco, que no áotro menester sededica, sino al saludable de sostener santo licor, este vocablo que sabe á flamenco y que sabe á vino; Antes, lectores, de ser borrracho, fui -caprichoso; y un poco antes de capri-.ehoso fuí neurastónicof.-.i_,;,jt¡;,¡ tífi¡ ^ , En pleno goce de la segunda de estas etapas morales, mis nervios me jeron un día que amara, y fué aquel en que este noblote corazón que yo tengo, tuvo un mohín de rebeldía para la autoridad nerviosa. Poro un mayestático gesto de tan poderoso funcionario, humilló, como siempre, á mi pobre viscera, que es tonta, y que respetó al nervosismo, amando á una mujer corpulenta, con pelo de grandes rizos, peinado á discreta uzansa, y chata, grandemente chata, chatéz que por ser inusitada, había sido declarada tolerable, Y am* á !a chata aquella porque, así mis nervios lo decretaron y porque i era: grande de cuerpo y . pwqu.í? '/tenía rizado ol pelo y porque sus narices /retaron' un dja á mis dientes enamorados de aquellas narices. . Y el autor de esta cosa jamás había .pensado hasta los referidos días, que en esas casas en . donde muchos hom- , ...bres. entran, á estirpar sus. do los con líquidos que matan riendo, existia la sá.bia de los majuelos do mi tierra, quo cura y que asesina y que, días después, á bien tuve de catar á instancia, para mí hoy adorable, de un hom.. bre borracho, que es mi amigo, ¡Día grande aquel en que la neurastenia dejó caer sus posaderas sobre mi organismo do golondrina, á invitación dé un primer vaso de vino! Yo jamás hubiera sido borracho; pero la instancia primera á que njcedí' . tuvo para mis oídos un nombre que conmovió mi dormida alma de b<íodo,