UA OPINIÓN El loslílDto-Coleéío de Cabra i la coDineinaracíóo de los 25 alias de Paz Dedicado el presente número de La Opinión a conmemorar las gloriosas bodas de plata de nuestra Paz, no debía estar ausente de esta conmemoración el Instituto «Aguilar y Eslava >, centro matriz del alma egabrense, verdadero forjador del ser espiritual de nuestra ciudad. Muchos de los españoles que con la ofrenda de sus vidas hicieron posible esta paz que disfrutamos, aprendieron el amor a la Patria y los conceptos de honor y sacrificio, en sus aulas y de sus maestros; y la generación que hoy rige los destinos de la Patria, compenetrada de los ideales que configuran el ser de nuestra España recobrada, cuenta entre sus guías con hombres que recibieron aquí siembra y cultivo produciendo después espléndido fruto. No es otro nuestro propósito que recoger en breve síntesis, esfuerzos y logros habidos en los veinticinco años transcurridos desde la terminación de nuestra guerra civil. Aunque el objetivo de estas líneas se ciña a los veinticinco años de paz española que ahora se conmemoran, parece indicado hacer una mención, aunque solo sea de pasada, a la feliz e inteligente dirección de don Manuel González-Meneses (q. s. G. h.) tan admirada y en verdad admirable que marcó un hito de apogeo y esplendor en la historia de la Casa de «Aguilar y Eslava». Tras este período, las vicisitudes de nuestra guerra y las modificaciones de los planes de enseñanza dieron lugar a una etapa de transición regida por el excelente catedrático y fino escritor don Angel Cruz Rueda (q. e. p. d.)t con colaboradores de la talla profesional y humana de don Jaime Gálvez. Bajo la prudente tutela de estos dos catedráticos eminentes, la Casa de «Aguilar v Eslava» cubre con dignidad y prestigio las difíciles singladuras de la guerra civil y primeros años de la post guerra. Vienen después años verdaderamente duros para nuestra Patria y por tanto para el InstitutoColegio. Las difíciles circunstancias económicas de la España de aquellos días: ruptura de relaciones diplomáticas con la casi totalidad de los países, riguroso bloqueo económico, etc, y otras causas que sería prolijo enumerar, contribuyen a producir una situación hasta tal punto comprometida, que solamente la energía y el tesón desplegados por el entonces director de la Casa don José Arjona, ayudado eficazmente por su secretario, buen profesor y hombre excelente, don Luis Alcántara, hacen posible la superación y vencimiento de tales obstáculos. La Casa de «Aguilar y Eslava» y Cabra deben gratitud a estos hombres que de manera callada y generosa supieron enfrentarse a tan adversas circunstancias y vencerlas. Tras esta etapa difícil hubo de hacerse cargo de la dirección del Instituto el catedrático don Agustín Pérez Botella, ayudado por la total dedicación del que fue ejemplar secretario, don José Muñiz (q. e. p. d ), quien lo regentó hasta su traslado a Baleares. Desde esta fecha se hizo cargo de la Dirección del Centro su actual Director. Es de subrayar que tanto en los momentos difíciles como en los prósperos, la Dirección del Instituto-Colegio contó con la colaboración y apoyo moral del Patronato del Real Colegio y del mismo modo con la inestimable ayuda de los diversos Claustros, siempre dispuestos a una entrega generosa a su noble misión educadora. Los hombres que en estas diferentes etapas rigieron los destinos de la Institución, tuvieron en todo momento clara conciencia de la transcendencia de su labor para la vida de Cabra y de su zona y se entregaron a su deber sin reservas. Resultado de esa superposición y continuidad de esfuerzos es el optimista panorama que hoy contemplamos coincidiendo con los veinticinco años de paz española. El Instituto de Cabra, cuenta al presente con una matrícula, que entre libres y oficiales se acerca a los 3.000; lo que representa un aumento extraordinario de alumnos, si comparamos estas cifras con la matrícula del Centro hace unos cuantos años. Por lo que respecta a mejoras materiales, las realizadas en el Centro en estos últimos años alcanzan un respetable volumen, que a grandes rasgos podríamos resumir así; Se ha renovado la totalidad del mobiliario del Instituto e internado, con muebles metálicos o de madera de excelente calidad, invirliendo en tal renovación una importante cantidad concedida por el Ministerio. Se han hecho obras de reforma, consolidación y adaptación en el edificio del Instituto e internado afectando las mismas a la casi totalidad del inmueble y se está dando fin a una importante obra de ampliación del Instituto. Se ha instalado calefacción central en todas las dependencias del Instituto e internado, mejorando con ello extraordinariamente el confort del Centro en los rigurosos días invernales. Este resumen esquemático, proporciona una idea del volumen material de las obras llevadas a cabo en los últimos años y de las mejoras de instalaciones y servicios que tales inversiones representa. Fú? nuestro objetivo mostrar cómo han influido los veinticinco años de paz en la marcha y desarrollo del Instituto de Aguilar y Eslava y subrayar el signo altamente positivo y esperanzador de esta influencia.