LA OPINION AÑO Lll NÚM. 2.221 CABRA. SETIEMBRE DE 1964 DEP, LEGAL CO 65. 58 REINA DE LA PAZ 'rdfa la guerra mundial que se iniciara en 1914; el odio, el fuego y la muerte se extendían a todas las naciones; los pueblos se agitaban bajo el imperio de aquellas pasiones que toda guerra desencadena en los corazones humanos; los campos de concentración hervían de fugitivos, de prisioneros, de confinados; las familias estaban deshechas; los hogares, abandonados a la custodia de las mujeres, de los ancianos y de los niños; la loca'jcarrera de la muerte sembraba victimas innumerables en los campos de batalla y en los hospitales y despedazaba los corazones de millones de esposas, de madres, de hijos, de novias, de amigos...; el espectro del hambre, el espectáculo de las ruinas sembradas por la guerra, la terrible incógnita del mañana incierto, mantenían en creciente angustia a todos los corazones, que diariamente exploraban el futuro, cada vez más oscuro y amenazador. En tales circunstancias, el 30 de noviembre de 1915, Bonedicto XV, concedió facultad a los obispos para añadir a la Letanía Lauretana la invocación: «Regina Pacis, ora pro nobis». Aquel grito de confianza y de esperanza que desde hacía diecisiete meses subía desde todos los corazones a la Madre de Dios, obtuvo sanción de Roma y desde aquel día se añadió una nueva perla a la sarta de místicos piropos con que los devotos saludamos a la Señora. ffl iü Julio de 1936. El secuestro y asesinato de un patriota, honrado y bueno, ordenado casi oficialmente, hiere a la España sana en lo más íntimo de su corazón. Ya no hay garantía para las personas. El principio de autoridad se ha perdido. Algunos de sus agentes dieron muerte alevosa a un esclarecido hombre público, que no había cometido otro delito que amar a su Patria y, por ello, estaba en desacuerdo con la desastrosa política del gobierno que la había sumido en el caos. Contra todo esto, se levanta el glorioso Ejército de Africa que a las órdenes de Francisco Franco inicia la Cruzada al grito de «frente al marxismo, España; frente a la anarquía, la ley». Nos llegan noticias de los monstruosos crímenes de Baena, Puente Genilj Fernán- Núñez..., entre tantos pueblos más donde los marxistas dominan. Los campos rientes, verdes y deliciosos, que circundan al Santuario, ahora están tristes. Hasta hace poco, sólo se percibía en ellos el sonido de las esquilas, las coplas de los zagales o el murmurio del agua de los regatos. Ahora el silencio se ve turbado por las descargas de fusilería, por el estampido del cañón o por el ronco son de los motores de los aviones, que surcan el aire camino de sus objetivos. Desde los pueblos y ciudades que se otean desde la santa casa, los devotos de la Divina Serrana levantan la vista, húmedos los ojos, hacia íal eminencia, donde Ella permanece velan-