LA OPINION LA RELIGIOSIDAD POPULAR DE ANDALUCIA Con este título, el semanario diocesano ''Iglesia en Sevilla", publicó la exhortación pastoral de Su Santidad Juan Pablo II, que copiamos a continuación: "Quiero ante todo referirme a la religiosidad popular, que mi predecesor Pablo VI llamaba también "piedad popular" o "religión del pueblo" y de la que yo mismo he tratado haciéndome eco de las conclusiones del IV Sínodo de los obispos, en la exhortación apostólica "Catechesi tradendae" y en otras ocasiones. A vuestra situación concreta pueden aplicarse tantas reflexiones allí contenidas. En efecto, vuestros pueblos, que hunden sus raices en la antigua tradición apostólica, han recibido después numerosas influencias culturales, que les han dado caractirísticas propias. La religiosidad popular que de ahí ha surgido es fruto de la presencia fundamental de la fe católica, con una experiencia propia de lo sagrado, que comporta a veces la exaltación ritualista de los momentos solemnes de la vida del hombre, una tendencia devocional y una dimensión muy festiva. Todos estos factores, que están presentes y que caracterizan en parte la religiosidad de vuestro pueblo, merecen vuestra atención continuada, respeto y cuidado —sé bien que a ello habéis dedicado vuestro estudio en varios momentos—, a la vez que vuestra incesante vigilancia, a fin de que los elementos menos perfectos se vayan progresivamente purificando, y los fieles puedan llegar a una fe auténtica y una plenitud de vida en Cristo. De modo especial deberéis fomentar y canalizar las tres devociones peculiares que han sido desde hace siglos, y continúan siéndolo todavía, objeto de predilección en la religiosidad popular de vuestras gentes. Me refiero a la devoción a Jesucristo en el misterio de su Pasión y en el Sacramento de la Eucaristía, así como la devoción a su Madre Santísima en los misterios de dolor, de gozo y de gloria ". Las inefables palabras de Juan Pablo II, vienen a dejar bien claro que las devociones populares hay que conservarlas. Bien está que, como a las joyas antiguas, se les quite el polvillo que haya podido adherírseles con el paso del tiempo, pero de eso a suprimirlas —como se ha pretendido por algún sector de los que más obligados estaban a velar por ellas—, hay un abismo. Demos gracias a Dios de que nuestras Cofradías de Semana Santa sean continuadoras de una tradición muy arraigada, que se ha mantenido durante siglos por estar vivificada por su contenido religioso y humano. Y demos gracias a Dios, también, porque en todas las Hermandades figure un nutrido grupo de jóvenes que fervorosamente se afanan por mantener y acrecentar este rico tesoro que nos legaron nuestros mayores, que ahora ha tenido la suprema sanción de Su Santidad Juan Pablo II. 1 A MODO DE PORTICO Henos de nuevo ante la Semana Santa. Cabra celebrará con entusiasmo sus ya renombrados desfiles procesionales. Pero 1982 ofrecerá matices especiales de celebración. Nuevos cofrades egabrenses desean sensibilizarse a la perspectiva de una Semana Mayor que vaya ofreciendo cada año nuevas variantes con las que enriquezca, modernice y prestigie cada día. Las jóvenes generaciones tienen mucho que decir y realizar en algo que merece la pena vivir siempre, como es el Misterio Redentor de Cristo. El sentido práctico de nuestra época está pidiendo que la Semama Santa Egabrense cuente con elementos permanentes y con proyección apostólica y social continua, que aseguren en el futuro una realización diaria del ideal cofrade: fraternidad, convivencias, atención al hombre que sufra, imagen viva de la Pasión del Señor que continua en su Cuerpo Místico; Casas de Hermandad con vida todo el año, algo de Museo o Exposición; dirección espiritual que aliente con sentido de Iglesia el ansia de perfección que suscitan las Reglas por las que el cofrade se compromete a una vida cristiana más conforme con el Evangelio. El renovado estilo de los cristianos, devotos de las diversas (Continúa en páginas interiores)