«qtidb eiualaJ y personi jtifin^piílUe ■¡érciada en tila. I.as circanstannas c¡ue acoaipana'ron á aquel i de |n mtin > r\iiv es i cansaron en la población utia íonitlcriiacioii y horror qnP n(i i.C l">rr,irári en muí luis ilias. K\ Ae»graiia:!» Vililics Wic imierln de un balarii ^ poca rtÍAtaticia de su c asa y en vi acto ile llevar a su csposa añila del hraeo. La* anioriaailis 'le Motril Lno licsplegailo el mayir rejo pacj iléM'ubfir al autor y rrtmplires ile lan atroz tlelilo, y se e-|'cr^ i|"e NO ípirdaráii impunes los culpáilos, de l11** 'l1'6 pareie Iiay )a imlit-ios. lia Hr-ailn i esta rajiilal nuestro digtio capitán general el Sr. Alvares que liacia ya algún licnipu permanecía en Mdtaga. Continúan las obras ile la carralera i'c Motril en l,n fjiie.'e ocupan sobre lüoo preM liarlos. Si esta empresa llega a leeminarsc, como ci ile e^u-iar, ale'ndíitá el cniiwílo con que el gntrierno mañ'fiesla Huerer llevarla ■«IrlaHte, las ventajas que oLlemha la provini i i, wrft'ii íncalcutjbles. I.a coseili^iA i-ida wt mejores esperanzas que n en iTOl no tai ilai án c pVELVA 17 .leinnio. Anorlie se reciblA nm real onlen enrargándó fi 11. Jo'é Rafael Guerra la secretaría de e-le giibíenin pntitici) que babi.i desempeflado baMa fines de abril Allimoj Esta nolitia lia síilo reeibidn por los bástanles de la rapilal con inesplical.'le ¡Abito: l.enemOil ilatos para afegnrar qne para los denas ará concluir la lucha comenzada. A tan funesla divistun rs debido el desurden y dcscimciertn que desde entonces hemos visto reproducido sin cesar, desde enlomes datan las divergencias , las escisiones de los dos bandos qno con los nombres de moderados y challados, de progresistas y relriigrados. de reformadores y conservadores se dieron á conocer para luchar no contra el enemigo común sino entre sí, subre quien se había de apoderar del mando. Desde entonces la masa liberal olvidándose de oponer sus fuerzas reunidas conlra el carlismo, se debilito á sí misma describiendo la línea f.ilal (pie había de servir para lo sucesivo de límite ;i /os pa lillos para no cncnnlrarse jamás: dt sde eji'nnees á la guerra aunada se ;ran número de hombres entendidos, sabios y profundos en el arle (i ciencia, por lo menos babia muchos, muchísimos á quienes devoraba el deseo de verla concluida; pero deleniendonos á reflexionar con alguna madurez y detenimiento en asunto de lanía importancia, no tardamos mucho en -persuadirnus y aun convencernos de lo contrario. He aquí el rcsuUadóqnc en nosotros produjo el examen que hicimos de la materia. Una guerra de principios y doclimas en que se mezclan las cuestiones de dinaslía, de gnbicmo. de libertad d despnlisnio, no puede menos de ser por precisión el terreno en que los partidos cultiven sus esperanzas, labren sus proyectos, y se propoicinuen el logro de sus fines. En una palabra la guerra que debiera solo dírigírsc á veurer á los rebeldes es un preleslo de que saben aprovecharsc los partidos políticos. La guerra civil que nos aniquila por su prolongación y encai nizamienlo hace liempo -se hubiera concluido si un pensamientu único, puramente nacional, prnduclode la unanimidad de las opiniones y de la unión de los ánimos huhw» conbíbuido eficazmente d á ahogarla effsn cuna riá rombaliila durante su desarrollo. Por haber sido mirada con indiferencia en su origen , desatendida en SU curso, y teiiiida mas de lo justo en no puras ocasiones de insignificante se convirtió en ler•rible, v á poco nos arrastra á una inevilable ruina. De tan singular fenómeno al inveslu>-ar las causas nosnlrosnn las encontramos en. nha parte que en los pai lubis. A'tltcs de la difuncíon del ttlflmn monarca, la previsión de la ínmoital Cristina sentó las bases (pie pudieron formar la unión, y la felicidad de los españoles, sellándolas ron la mas completa amnistía; pero un partido que abrigaba un pensamiento falso dio lugar á que las semillas de la discordia que añadióla lucha polílica que bahía de enconar íbs ánimos de los amantes de la libertad haciendo imposible acaso para siempre su reconciliación, y desde enlonres, en fin, el trono, la dinastía, la libertad y la pat i la queda ron hechas el juguete de las pasiones, el objeto de la ambición, y I-'" codicia, y lo que peur es, el blanco de laslulrigas y délas arterias, espueslo á los embates de tres partidos diversos, el uno pérfido, y obstinados los oíros aunque de ellos el uno mas generoso que al ulru. Tales fueron por desgracia, lasconsecuenliias que pródujó c! Eslatulfl real: lodo lo que la Inmrtrlal Cristina acababa de conseguir con la Inolvidable amnistía, formando como por milagro la unión da todos los cspáuulei que se agulpában de todos los ángulos de la monarquía á rendir sinceros bomenages al Irorio, fue de-struido en muy poro tiempo por la adopción de uu sisHyíiá repiesenlalivo. falso y ficticio, y el descontento se pronunció sin reserva, el dlsguslo se propagó, y la discordia sucedió' á la armonía , la dispersión á la unión, el desaliento al cnlusiasmo. y á la guerra civil cntrelanto descuidada, ta lucha luiostioa entro los que debieran y pudieran sofoI caria. I Que nabian cometido un error político, bien lo conocieion los autores de tan desacreditado sistema. ISc oeullándoseles, por1 que ocultárseles no podia el mal que acababan de hacer á su pais dividiéndole, procuraron, pero efi vano, remediarlo con proclai mar la fusión: el remedio, empero, eratarI dio; la herirla eslaba abierta, era mortal, y ¡ recurrían á un bálsamo ineficaz por sí Olis■ mn para cerrarla; y Ii^y cosas linposiblef de curar, cuando se busca el remedio en imposibles. Y ¿cómo pudiera haber sucedido otra cosa cuando miraban con desden la guerra , y suscitaban otra mas atroz y funesta entre los que jodian y debían termi¬ narla? -V quien podía ocurrírsele que después de haber pugnado la nación española por conseguir la libertad a! nivel de las demas regidas por gobiernos represeutalivos, verhendo su sangre á tórrenles, fuese posible hacerla parar y retroceder de la m.ircba }|ríncÍpíad/i ? Prclcnsion , piir cierto, la-n lidíenla y Cf\tc\ fue esta , como lo fuera la >le arrancar de los labios de un sediento írin oír sus quejas, un vaso Heno de agua después de haberla empezado á gustar y hallar en ella su alivio.-. Y ¿qué consiguieron? Todo lo contrario que se propusieron: disminuir el lauro que la madre de Isabel babia adquirido, concitar los ánimos, confundir los bienes con los males, horrar la línea trazada por la madre de los españoles, oscurecer el brillo de la amnislía concedida, y desterrar de todos loscoraznnes liberales las fundadas esperanZ is que hablan concebido. Y no fue esto solo, sino que los dividieron para que no veni ciesen, les empeñaron en una lucha para i que abandonasen la que estaba compronielida. Ies cnagenaron para que los carlistas ^ se robusteciesen; y en una palabra, logra¡ ron sin pensarlo que la guerra se hiciese interminable, cierna, sin olro fruto que ver odiada y destruida su obra en muy corto tiem po. Caducó, cayó y pereció porque era inútil y nociva, y su calda fue tan perjudicial como su establecimiento, porque se erigió un partido exagerado que en sus primeras pretensiones no reconocía límites, y cuyas exigencias llegaron á rayaren lo imposible. Empero la sensatez española se Interpuso, y apartando de su vista el objeto de su anlluadveision, la volvió al que lo habla sido de su veneración y respeto, y que una vez habla salvado su independencia , no para idoptarle en su totalidad sin examen ni rcíerva, sino para fundar con sus materiales .■obre un cimienlo solido otro código capaz ¿rf^jf "íll prligm á i/o riebln linrnmVi tido como desgraciado. A los movimientos populares sucedió la calma, á la creación de juntas provinciales su inmediata disolución y vuelto en su acuerdo todo; las elecciones para las corles cíinstituyenles se verificaron sin disturbios á pesar de no ser ni el ticnipo mas á piopósllo para lan solemnes aclos, ni muy tranquilas las circunsianclas por la turbación que por todas partes difundían lasespedlciunes facciosas ; pero en cambio, del campo elecloial se habia alejado un núm. considerable de los corifeos del sistema caldo, refugiándose á país eslrangero; y por otra parle el voló nacional no recayó por fortuna en los mas ardientes del partido contrario, que hubieran precipitado á la nación por otro derrumbadero opuesto á su ruina. Knlre ambos escollos las elecciones de l83G, producto de la voluntad nacional, formaron un congreso, cual la nación para Cónstllüirsc, necesitaba. Pocos fueron, aunque no tan pocos, los diputados que á ellas acudieron po* seldos de pensamienlos y doclrinas en alto grado democráticas , y conlados los que abrigaron y no se atrevieron á proponer Olra i'egcncia diferente de la de la maternal Cristina. Poros también los que reiipgrados cu sus piincipios. no se desdeñaron de resisür las bases consllluclouales que sirvieron de programa. Una inmensa mayoría homogénea, rompacla y bien intencionada discutió y votó la Constitución de 1807, obra si no peiTecta, adecuada á nuestras necesidades, y elogiada hasla de sus misinos, adversarios. Adoplada , sancionada y juñida fue lamhlen por la corona, y después de Iwber regido á la nación en medio de tormentosas vlclsiludcs, su Inobservancia fue sentida por el pueblo, y su observancia por todos los liberales reclamada. Terminada la misión do las constituyentes se disolvieron,, y su generosidad y la de la corona volvió á poner á la patria en nue¬ vos conflictos . anl id pando una amníst ía que debió suceder, no preceder á las nuetál elecciones. Con esto volvieron á figurar en la lucha parlamentaria nombres que buscaron ( asilo en país1 vecino, y que volvieron obstl' nados mas que arrepentidos. Desde luego aparentaron aprobar y aun aplaudieron la j nueva ley fundamenlal, ofrecieron, promej ticron intervención, cooparaclon. empresllj tos, subsidios, orden, paz yjusllcla y cttanf lo podia halagar y seducir al pueblo para ! obtener sus sufragios: sentáronse en los esj caños de ambos cuerpos coleglsladores, y su* ofertas y promesas salieron fallidas, una* porque fueron ilusorias, otras por imposibles: pero mas que todo porque en vez de sostener la Constitución que elogiaban, la combatían en secreto, cercenándola y hacie'ndola producir contrarios cfeclos. ]Ni podía ser otro el resultado, porque los autores del malhadado eslaluto llenos de recuerdos y obstinación á favor de su obra , se colocaron en una línea de retroceso, provocando asi á sus adversarlos á que se alrincberasen en otra de mayor progreso: de aquí, que la lucha se renovase encarnizada . y que la tea de la discordia encendiese de nuevo los ánimos, con mengua del decoro nacional y con dafío evidente del país, que vid con pesadumbre que á medida que las citcsliones políticas se complicaban, la guerra por descuidada se encrudecía, y que nuestros cjc'rcilos desatendidos en su dirección y medios para combatir, sino oran vencidos, por lo menos no vencían. Comunes fueron á los dos partidos en di ferentes épocas las desgraciasy los reveses, pero lamhlen ambos son responsables, porqueconiun fue la culpa v el descuido con que Indolentemente miraron los males de la patria , y nunca procuraron salvar á la nación de la guerra que la canceraba y consumía. Absortos en sus contiendas, sus intereses y la ambición del mando eran solo su ídolo y desde que so apercibieron á iiln 1 uuffW^^Wltaroii al pueblo y s is necesidades. En tal oslado la sensatez española que no vela el termino de la lucha parlamentaria . y convencida de que solo podra terminarse con el vencimiento de un partido so- el otro. * qiie¡ ya de su imprevisión; pero su despecho llegó á su colmo cuando vislumbró, y una voz ilustro y sonora la apercibió de que so trataba de levantar ejércitos contra ojercílos españoles, complicar la guerra sostenida contra los carlistas, yconduclr la causa nacional á un abismo despojándola de su libertad y constllucion. Coincidió esto saludable aviso con la apertura do la legislatura, y el actual ministerio reemplazó al qne acontecimientos de doloroso recuerdo hablan hecho perder la fuerza moral. Kl nuevo gabinole conoció su po¬ sición , quiso remediar tamaños infortu y ardía en deseos de mejorar la situación militar para concluir la guerra, porque la esfaclonde operarconlra los rebeldes se avanzaba y los ejércitos se hallaban disminuidos y faltos hasla de subsistencias; pero las corles sin dar señales de vida, y mas decididas á entorpecer que á coadyuvar á tan grandioso fin, obstaculizaban mas que facilitaban los medios para conseguirlo, distrayendo la aleación del gobierno bacía otros objelos menos importantes y abrumándolo con continuas Inlerpelaclones. En tan vergonzosa crisis solo un remedio habla, pero aventurado, y se necesitaba valor y resolución para aplicarle. PSo faltó esta calidad al gabinete, ycon la suspensión de las cortes so desembarazó para salvar á la patria dedicándose eselusi va mente á los negónos da la giien . SI ha nplido ó 1 con las ofertas que hizo, y con las tarcas njiá entonces espoiiláncarnente se impuso, lo dicen ya el aumento y rnejnr oslado de los ejorgitos, sus continuados triunfos yol ab. - timiento de las hordas rebeldes. Ka suspensión de las cortes hacia inevitable su disoli;-