♦ K i cion, y ésia ¡ndUpeiisáble la convocación de olins nuevas. Convocadas están, y las urnas . electorales abiertas.; el dia si; áprOxíma en (¡ue los electores del [mcldo van á decidir de la muerte u de la vida de su patria, de .su elección depende la consolidación de la libertad , de la constitución y del trono, y la nmclusiuii de la guerra ijne nos devora, SI quieren de huena voluntad contribuirá tan grandes objetos, con usar bien y con acierto les basta. IJor eso le ponemos boy -a la visla la reseña filosófica de nuestras vicisitudes pulílicai de siete años á esta parte, por eso les nianirestainos en donde se halla el mal, qüieaés son los autores del encarnizamiento de los partidos, y de ía prolongación de la goerra , (piiencs los (pie alrindiei ados con olistinaciun en líneas estremadas jamas podrán acercarse, reconciliarse ni dejar de ser ; perjudiciales á so pais con sus opuestas y .exageradas pretensiones. Mal podrán dar la paz á la nación los que se desgarran á sí mismos por dilacerarla. Conocidos son los nombres de los corlleos; bastante se bai'dado á conocer por sus opiniones y querellas. Los que quieran hacer Imposible todo gobierno no sirven para representantes ni gobernantes: los que atenúan la libertad y desfiguras la constitución, ni para lo nno ni para lo otro. Solo los que son conocidos por constitucionales puros, y de los que haya .luudadas esperanzas de que afianzarán la ley constitucional con buenas leyes orgánicas, y acelerarán la conclusión de la guerra rpara conseguir Ii paz después del Irtunfo deben ser los qu; obtengan vuestros votos. ISo faltan hombres, no; las generaciones se suceden, la juventud y la virilidad reemplazan á la senectud, la espcrlencia fortalece la sabiduría, y la práctica á las teorías, .SÍ el ejercito y todas las clases que le componen se han renovado en solo el curso fie ,e>l,i guerra, ¿porque han de permanecer ni la ludia pai laiiientarla nombres caducos valen mucho: la suspensión de las enríes fue por la opinión pública bien recibida y aplaudida su disolución: ¿Seréis inconsecuentes nombrando para las sucesivas aquellos hombres .que por sus opiniones esti emas se alejan del centro de unión tan necesario .paia consolidar y vencer? jSo, jamas llegaremos á persuadírnoslo. Tiempo es ya de cscarmenter en lo pasado, de remediar lo prcíente, y pensar en proporcionar á la nación .un porvenir venturoso. La constitución ju.rada en 18J7 obra fue de la combinación y sabiduría de un centro ¡zt/uierdo amaestrado en las desgracias del país: en el ceniro izíjiiic.rdo auxiliado por hombres nuevos y bien intencionados está vuestra salvación, .electores. Ksía es la opinión del Mensagero del Pueblo; si la prohijáis y seguís, laguerra se concluirá porque habrá unión, y la ríinstitncmn y el Irono descansarán en bases jndestrucliblc.!. IVüticííis Varias. Por (Iis¡»usic¡(i[i ¡le Cabrera se ba ileinoliJo la torre du Aírente, en el campo de liisiedo, restos de un cutltlo antigao: á los pueblos de todo el campo y del rio de Celia han pedido todo genero de .suministros. A principios del CÓrrieQtc un joven sacerdote de las ¡umediaciones de Koquemaan; (Gard) babii llegado á su pueblo n visitar á sus palienles. Al Jia RMieate al de su llegada , por LIIO rJlar á los deberes de su ministerio, fue a la iglesia de la aldea, donde reside su familia, á fin de decir misa. \l\ párroco y el sacristán se hallaban jnisentes, y el sacerdote forastero bizo por sí mismo lodw los p.eparalivos ¡tara el santo -acrillciu. Las vinageras Us habia llenado Cl mismo: hizo la mezcla , y i su tteibpo .cQiisumid cnaulu liabia en el cáliz : inmediatanteiite 6\\iM2¿ a esperimentar dolores atroces, pero iio Inzo deitiasiado caso y cjuiso concluir ia errentunía. A las liltnnas abluciones csperijiientt! nuevos dolores en le'rniioos que se vio obligado á saspender la misa á pesar de su propósito, Lus concurrentes le trasportan i la sacristía, y al indagar las causas de su indisposición advierten que liabia llenado una de las vinajeras de agua fuerte ipie babiau dejado allí olvidada, l'or fortuna b.ibia echado agua con abundancia al tieinpu de la úiezcla , y no se desespera de SLÍ vidi- 'fe;, En al Centinela de los Pirineos del 20 del corriente se lee : Noticias ds las provincias vascongadas. — Fronteras iq de junio. «Loa persona que acaba de llegar del cuartel del Pretendiente , me dice por positivo que de resultas de las entrevistas habidas entre Ksparlero y Marolo se ba decidido una suspensión de armas de tres meses.» Esta noticia es falsa y de aquellas que se fraguan en esta corte y se remiten allá por los enemigos del cunde de Lur.bana. (JV. de la R.) Por orden del duque de la Victoria salió el i3 el general León de Puente la Reina, y se dirigió á Peralta y otros pueldos de la Kihera de Navarra, en las márgenes del libro, para oponerse al paso de algunos Lalallones carlistas que debían venir de Aragón. F.| iG se reunió en Elizondo un batallón de realistas, donde le pasó revista el coronel de la línea. Maroto acaba de dar orden á todos los oficiales que se hallan en los depósitos y pueblos, que se incorporen con sus respectivos batallones, y que de no hacerlo se Ies quitarán las ra- Se dice que 8 batallones y 3oo caballos, perlenccieutes á las tropas de Cabrera, llegaron el ía á Tarazona, {C. de los lJ.) Se s.ilic por conducto fiilp ligiio, que en Muntajvau hay tres ó cu.ilro compañias facciosas ara- por rada bala de caílon que presentan , de lis que»: lian recogido liasla ahora unas 3o; que eslíui siles f|oc iliceií que-hcmi oculloí, r](jy este cdiliciu ha quedailu cnaiteaib. de resultas de las hol.idurw, que Mtiau enconlr-vlo como unos loo caires de trigo y que los están liinpiando pira repartirlos á los paisanus, y que a estos tos obligan í volver á sus casas sopeua de batirlas. VVUSEDADKS. JUAN JAUIUEGüY.=i58a. Ifísforia délos Paises-Bajos , durante el gobierno de Alejandro, diujite de Parma. TERCERA PARTE. Eí perdón, ( Cvitiiiuar.ion. ) Mitntm que Ralde examinaba á Jáuregui curaba sus ticridas y le hacia tielier algunas golas de un cordial, el fraile quiso retirarse. Bien d pesar suyo habia entrado en esta babilaciou. Como habían conveiiido el y .líurcgiii, después de babor dado la caria a! priiuipe de Orange y víslole sepnrarsc del corlejo, .Temersinaiis, persuadido del liiicn "éxito de la empresa, babia aguardado al asesino , para huir coi» el por la puerta de la ciudad mas pnixima al palacio. K11 el momento en que bejsrcm á Juan í» esta habitación dd piso bajo, el fraile bagaba por las íiiincdiaciories. La multitud le habia arrasLrado mas lejos de lo que el qncria , y las verjas, á poco -de Inherlas pasado el puoblu, se rerraron. liabieuilolc visto entonces unos soldados, le babiau precisado a ir á auxiliar á Jáoicgni en ■iu úllínios momentos. Temennans tos habla seguido, leniiendu que una negativa, la que iio podía jnstilicar, despertase sosjwchac, y que Juan, rurobaando los sentidos, le designase como cómplice, l'ero recobró uu poco de espera'uaa y de valor cuatido s( convenció por sí mismo de que el c ñipado no podía conocerlo, Juan habia cabio de resultas de dos estocadas que la casualidad balda dicigido bien 1 uiodio de la obscuridad, ("ida se escapaba con ¡as olas du sangre que corrían por su INíngnno de los corjcurrcntes sabia el nombre del fraile; y con esta confianza se puso ile rodillas en ademán de orar; peroren el momento- en que iba i retirarse, Juan' csclamó: -■Un sacerdote! por piedad , un sacerdote autos --La muerte puede perdonar; pero el verdugo --l'uedo también impedir que se acerque á vos. — Viyirél . Viviiéis si para probar ta sinroridad de vuestro arrepentuliionto, nombráis vuestros cómplices, üaLlad, vuestro pordoo por oso precio. —Y quion sois para proiuolórmelu, — l'oco importa si puedo hacerlo, — Yquicu merespoudG de vuestra palabra? — El sacerdote que llamabais hace un momento y que va á recibir vuestra confesión. ■ Jaurogui cstondió los brazos y tocó con las manos los hábitos del fraile: } — Y vos, santo varón, dijo, me prometéis tamí bien que Dios perdonará al homicida? Mi falta es ¡ la falla de otro; solo ora inscusato y me ba hoclio --}\o c >rireis: mi arte me enuma los medios de ha dado sed de ,on de Dios sobre porrino llevaba el . ministro del que me dijo que biprlldeiicta deponía , Termermans sinli '■ que le abaudofu orzas , apenas podían sostenerle sus rosudur frió iunmlaba su rostro, y le parecía que no podría oír tan estraña conU'sion sil revelar mal de su grado el secreto del que dopcu criminal! Tenia sed de oro y sangre! Oh! M, caiga la malí el que baldaba eu sti tio:nbrc mismo bábílo que vos, y co debo pérdonar por vuestra boi ríese! Aun cuando dependa do d illas, vida. Hubo un momento de silencio, i Je resultas de este esfuerzo -¡Y si la muerte se empeñase su presa! pensó Tomermaiis y la s goviailo JauroM de hablar. 1 apoderarse de gre se le subió á las paliilas y liéinolas niejillan. l'ero el desapiadado medito estaba alli atando, á medida que se rompía el hito do su existencia. (Cuando Juan á fuerza de medicamentos , buko vuelto do su desmayo, Ualde, sosloníendole entre sus brazos, le dijo: — Mas os mala la conciencia que vuestras heriilas; tranipnlisadla y pensad en lo que os be dicho. Padre interrogad á esc ¡oven, Ei frailo hizo una llamada i su valor, y viendo su propia salvación al cabo de esta peligrosa y terrible prueba , dijo con vos lenla y que procuró disfrazar lo mas que lo permitía el terror que le dominaba: & — Jurad sobre esle crucifi jo, jurad que el arrepenlimicnlu enlró en vuestro corazón. Al oir estas patabas, bizo Juan un movimieuto. -■¿Que es eso? prtgtnli Ilaldc, — Cioia que el de esa voz 110 me era desconocido. El fraile se puso otra vrz pálido; pero el esceso mismo del miedo le quitó el leniblur., y 110 sabiendo si iba .1 perderse ó a salvarse , arrostró cem la cabeza baja, el peligm •• ■■ •• un hombre que para escapar ilel iucoudio se precí litaría en un abismo. --Jurad,- repitió, hacícnJjle besar el crucifijó. -i Min-ui le llovó .. sus laj.i.-s v .le besó ■.■ncli- MESA REVUELTA. Viva el escándalo y sigamos asi que vamos mejor que queremos. — Pregunta suelta. ¿En que consiste que de la mayor parte «lo los artículos denunciados se declara haber lugar á la formación de causa en el primer jurado y se absuclvca luego en el sogundu? — A esta pregunta nos ha contestado ya un individuo del jurado, y aunque nos abstenemos de trasladar su respuesta sirve esta para demostrar el inmenso valor cívico que ¡ necesitan para desempeíiar su encargo los I escritores independientes. %y¡r — Otra pregunta. ¿Son el pueblo unos j cuantos centenares de vagos que encierra una población de trescientas mil almas? — Y porque los ciudadanos honrados se ocupan en sus quehaceres y no tienen tiempo que perder para ir á alborotar y á trastornar el orden en los actos mas respetables, ¿quedarán privados de tener su opinión y de ser contados en el número de los españoles, usurpando su voto cuatro patriotas del conjuro ? — Consideraciones son estas que cstendídas y amplificadas cuanto es dehido y nosotros no hacemos por carecer del valor cívico necesario para hacer frente á unmoiin de patriotas amantes de la libertad de imprenta segun su corazón, deben ofrecerse al gobierno que te halla en el caso de protejer la indepeíidcncia y libertad del jurado. — ¿Es fuerza armada un piquete de la milicia ciudadana llamado para consenvar el cErden, y no lo es una turba desenfrenada que con sus ahullidos amenaza y exige lo que SIÍ nctcsila niiicho valor cívico para negar? —Habéis herido soto, y babcll concebido lam- sof. — Ya os he dieboque solo era insciisalo y que me bao becho criminal, — Quienes son vuestros cómplices? — Uno es mercaler de esta ciudad, llamado Gaspar Anaslro. — V el otro? preguntó Ralde, romo si hubiese adivinado que este iulerroga torio espiraría cu lot labios dd Iraíle, — til otro es el padre Antonio Anlonino Temermans. t Hubo un momento de silcnrio, al calió del cual contó Jáun guí su visita á casa del mercader, su conferencia cou el frailo; y como osle, turbando su razón con la promesa del oro que debían partir, le habla promelblo la absolución de tus pecados, si servia á Dos matando á un herrge lal romo (¡uilleruio ilo Orange, condenado ya por el papa y la Susleniendo hasta el lin su papel cu esta abominable y sarrilcga comedia, Teinermans llamó los rayos dol cíelo y de la tierra sobre la cabeza de los dos cómplices de Jaurogui , y le prometió romisioti completa de su crimen en favor de iiu atrrpenlimiento y de sus revelaciones. Todo parecía bahcise terminado, y después de haber acabado su ultima operación se disponía a salir; pero el médico á quien no se babia ocultado su turbación , le detuvo y le dijo : — Tongo que hacer otras pregunta! á rsc jóven, y me es de absoluta necesidad vuestra presencia. Juan Jaucrgiii, anadió lovanlando la voz, las facciones del fraile de que habéis baldado están grava- — Si, contestó el moribundo, Kn medio de todos los que esiau presente! dió las soñas dol rdigíojo; y después de haber contestado afirmativamente á todas las preguntas, añadió: Aunque mis ojos oslan privados de la luz , me parece que le estoy viendo, Pero cómo le conocéis vos? — El sacerdote, dijo Ralde, que acaba de reclhir vuestra conversación es el mismo que us ha bocho cometer el crimen. El fraile cayó de rodillas sin poder proferir liria palabra, alargó sus trémulos brazos bácia ol médico , quien maadando á los soldados que se levantasen , añadió : — Mañana espirará esc hombre en el tormento! Y yo! esclamó Jáuregui , y yo! á quien Inbeis prometido en la tierra y un el cielo si hablaba ^ Fíadje rnnlestó. Al dia siguiente Juan Jáurcgul fué descuartizado. — Porque la cuestión se va reduciendo, á saber: si cuatro mentecatos han de tener la facultad de turbar el urden ásu sabor, y Je menospreciar la legilima autoridad del gobierno y de la ley. — Y si el resultado de una visible coacción ha de poder ser traducidocomoel triunfo de Ja anarquía. —El gobierno debe tenerlo muy presente Mientras mas despreciable es elenemigoque nos combate mas nos vilipendia sí su audacia inofensiva por ridicula aparece capaz de sostenerse á sí misma. — En cuanto á la verdadera opinión pública ya se sabe cuál es. — Pero téngase presente que mas ruido hacen veinte que gritan que mil que calla^ — La opinión del egoísta medroso nada vale porque nada produce. TEATROS. loTiay 1 PRINCIPE. Hoy maitcs no Tiay funcioii, Nofa. Se estS ensayando para egccularsc muy en breve una divertida fun.-ion nueva, compnesl& de una pieza en un acto, titulada /-■/ escalera de mano; de una comedia también en un acto, cuyo título es Los padres de ¡a nimtu \ y del gracioso baile , ya conocido, /-.'/ lechuguiito en ¡a a/den. nsabie.wBD. Diego Negrele. MADRID. IMPRENTA DELMüiSSAGEKü DEL PÜEB! O